A B-2 Spirit prepares to receive fuel from a KC-135 during a mission in the European Theater supporting NATO Operation Allied Force. (U.S. Air Force photo by SSgt Ken Bergmann) ( Released )

Somos unos verdaderos amantes de la aviación y por ello, nuestra bomber en color negro lleva el nombre del bombardero B-2 Spirit, también conocido como el Stealth bomber. 

Esta avión tan carismático (en la imagen) destaca por su forma y su color oscuro. Puede transportar hasta 16 bombas nucleares a 1000 km/h. Sin embargo, lo más fascinante de este bombardero es que es invisible para los radares. Tiene 52 metros de envergadura pero para un radar tan solo refleja la cantidad de energía electromagnética equivalente al tamaño de un águila. 

El diseño de esta nave tiene sus orígenes en el III Reich. En 1944, la Luftwaffe desarrolló bajo las ordenes de Göring el Horten 229. Este avión pretendía restaurar la supremacía de la aviación nazi utilizando tecnología de vanguardia y la invisilibidad a los radares, hecho que fue determinante en la victoria anglosajona en la Batalla de Inglaterra.

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El objetivo de Hermann Göring era el de un avión que cumplía el 3 x 1000 (1000 kms de autonomía, a 1000 kms x hora, con un radio de acción de 1000 kms) y los hermanos Horten le dieron la respuesta con una prototipo de aeronave en madera propulsado por motores a reacción. Sin cola, ni timón… un diseño rompedor y nunca visto hasta la fecha. El siniestro dirigente nazi apreció la visión de aquellos dos ingenieros y les encargó la construcción de este avión (que se llamó Horten 229), que voló por primera vez y con rotundo éxito el 18 de diciembre de 1944. Este hito se adelantó en varias generaciones  a cualquier aeronave y sin duda fue la obra de ingeniería alemana más sofisticada de su época.

Cuando las tropas norteamericanas traspasaron las fronteras nazis, encontraron armas tecnológicamente muy avanzadas en lugares insospechados como casetas en medio del bosque, sótanos y cuevas. Sin ir más lejos, encontraron un Horten 229 en un hangar cerca de Frankfurt, y bajo el amparo de la operación Paperclip, se lo llevaron a los Estados Unidos, en concreto a la Northrop Corporation. Esta empresa comenzó a desarrollar alas volantes en proyectos secretos y finalmente, los esfuerzos se materializaron en el YB-49, un ala volante a reacción que voló de forma experimental a finales de los años 40 (imagen inferior)

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A pesar de la belleza de estos aviones, en la década de los 50, los proyectos y el concepto de ala volante… se perdieron en el tiempo.

Cuatro décadas después de que los proyectos fueran abandonados, la Northrop Grumman comenzó a desarrollar el B-2 Spirit. El Stealth bomber finalmente entró en servicio en 1997 y hasta la fecha se han desarrollado 21 unidades con un coste de 737 millones de dólares por unidad.

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